Hace ya casi 30 años que los coordinadores de este simposio venimos organizando, juntos, por separado, o bien acompañados, simposios dedicados a la arqueología del área andina ecuatorial y septentrional dentro de los Congresos de Internacionales de Americanistas, siguiendo una tradición que inauguró el Dr. Alcina Franch en el congreso de México de 1974. La mayor parte están publicados y nos enorgullece haber contribuido con ello a la difusión de las investigaciones que se realizan en este área, ya que para estas regiones arqueológicas, no hay muchas oportunidades de proponer balances periódicos de los resultados obtenidos en el terreno o en los laboratorios.
En Julio 2006, el simposio ARQ 14 Avances de investigación en el Ecuador prehispánico reunió en la ciudad de Sevilla 23 ponencias, 14 de las cuales han publicado en un volumen temático (35, número 3) del Boletín del IFEA. No han podido estar todas por diversas circunstancias de su autores, pero todas fueron seguidas con gran interés en las sesiones de presentación y discusión. Fue un placer añadido, ver que el evento no sólo convocó investigadores consagrados y veteranos. La participación y asistencia de miembros de las nuevas generaciones nos animó mostrando que la semilla de estas iniciativas brota viva. Por supuesto, como siempre, el interés por la arqueología del Ecuador sobrepasó con mucho los límites nacionales y nos volvimos a reunir investigadores latinoamericanos, norteamericanos y europeos con los últimos avances de nuestros trabajos.
Debido a que la temática de la convocatoria era muy abierta, se presentaron una amplia variedad de temas, que no sólo se ocupan de la clásica trilogía espacial ecuatoriana Costa-Sierra-Oriente, sino que junto con los de estas se presentan valiosos hallazgos en las áreas de contacto entre las tres regiones o el piedemonte de las cordilleras, que anteriormente se habían estudiado poco debido a las dificultades medioambientales. Otras ponencias eligieron los estudio iconográficos. Resaltando, en este caso, su esfuerzo por presentar síntesis esclarecedoras huyendo de la amalgama de datos aislados y de analogías más fortuitas que significativas. Finalmente, un buen número de ponencias, a pesar de las dificultades económicas que afectan drásticamente a la arqueología de este país desde un par de decenios, aportaron la evidencia de una fecunda actividad de las investigaciones en el terreno, tanto en proyectos programados como en arqueología de rescate. Ocho de estas ponencias, ofrecieron un primer balance de los resultados obtenidos por el Proyecto Manabí Central que se está llevando a cabo en la costa, en el sitio manteño de Japoto.
No queremos dejar de aprovechar esta oportunidad, siendo a la vez miembros del proyecto citado y co-organizadores del simposio, para señalar que pese a su importancia este yacimiento está amenazado de destrucción como muchos otros sitios arqueológicos en el Ecuador. Es obvio que la escasez de sitios con estructuras arquitectónicas, salvo quizás lo sitios con tolas que tienen una cierta visibilidad, no favorece la protección de estos. Los camellones prehispánicos o las capas de tiestos son menos visibles en el paisaje actual que una pared de piedra. Es decir, no son tan llamativos como una ÒruinaÓ, una construcción que se levanta verticalmente, en cuyo caso es algo más fácil parar las labores agrícolas o de ingeniería civil e industrial. En contra de lo que sería de esperar, la intensificación de trabajos orientados a la puesta en valor económico de ciertos terrenos, coincide con la reducción de los recursos para proteger y estudiar los sitios que se habían preservado hasta la época actual. Desde luego, este fenómeno es un elemento con el cual los arqueólogos deben convivir estableciendo un modus vivendi, que sin parar los interés económicos, nos permita intervenciones de rescate y de prevención cada vez que se amenaza un sitio importante. Sería muy triste que la primera parte del siglo XXI se recuerde en la historia de la arqueología ecuatoriana como un periodo durante el cual no se pudo evitar que sitios esenciales para el conocimiento del pasado prehispánico se destruyesen antes de su estudio.
Dicho lo anterior, hay que resaltar también los aspectos positivos ya que, tal y como se demuestra con este simposio, este pasado sigue descubriéndose a través de diferentes tipos de estudios. Si volvemos la mirada a hacia el cuadro que de la arqueología del Ecuador dibujaron a mediados de los años sesenta los protagonistas de esta época pionera, vemos como se ha completado de forma impresionante en algunas de las áreas. Afortunadamente, seguimos en el camino abierto por ellos, caracterizado por el desarrollo de proyectos de campo y una buena política de conservación a través de la creación de museos arqueológicos y antropológicos, que han podido recibir las obras precolombinas descubiertas en estos decenios. El hecho de que en muchas ciudades del Ecuador exista ahora un museo arqueológico es una prueba de que la investigación deja sus huellas, de que a los proyectos les siguen metas didácticas tangibles y de que los mismos responsables de dichos museos los apoyan y les acogen con la conciencia de que finalmente todos salen beneficiados con las excavaciones científicas. Ver a los grupos de escolares que visitan dichos museos, que incluso en ocasiones llegan con sus maestros hasta los sitios arqueológicos para conocer, es una gran satisfacción para quienes dedican su vida al estudio de este pasado, comprobando que no sólo lo vistoso y espectacular atrae al público, sino que también hay un genuino interés por lo más común y cotidiano de la vida prehispánica. Nuestro papel, como el de nuestros maestros, es conseguir que poco a poco se tenga una imagen más clara del pasado prehispánico del Ecuador y no sólo por afán de conocimiento, sino para extraer de él las lecciones de futuro que nos ofrece.
Sevilla, julio de 2006,
Mercedes Guinea y Jean Francois Bouchard